WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS. El Gobierno de Estados Unidos negó que los recortes y la reorganización de los programas de asistencia internacional vinculados a la antigua Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) estén afectando los esfuerzos para combatir la propagación del gusano barrenador del ganado, una plaga que mantiene en alerta a varios países de la región.
Las autoridades estadounidenses aseguraron que las acciones de vigilancia, control y respuesta sanitaria contra la plaga continúan operando mediante los organismos competentes, pese a las modificaciones implementadas en los programas de ayuda exterior durante los últimos meses.
La declaración surge en medio de preocupaciones expresadas por sectores agrícolas y ganaderos sobre el posible impacto que podrían tener los recortes presupuestarios y la cancelación de numerosos programas internacionales de cooperación impulsados por Washington. Diversos informes señalan que la administración estadounidense ha reducido significativamente las operaciones que anteriormente eran financiadas por USAID.
El gusano barrenador representa una amenaza para la ganadería debido a que sus larvas se alimentan de tejido vivo de animales, provocando graves lesiones y pérdidas económicas en el sector agropecuario. La expansión de casos en algunas zonas de América ha generado preocupación entre productores y autoridades sanitarias.
Funcionarios estadounidenses insistieron en que las medidas de control y monitoreo continúan activas y que la protección de la salud animal sigue siendo una prioridad, descartando que los cambios administrativos en la cooperación internacional hayan debilitado la capacidad de respuesta frente a la plaga.
El tema ha cobrado relevancia en medio del debate sobre el futuro de los programas de asistencia exterior de Estados Unidos y su impacto en iniciativas sanitarias, agrícolas y humanitarias desarrolladas en distintos países de la región.
