Norfolk, Virginia. El portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford, considerado el buque de guerra más grande y moderno del mundo, regresó a territorio estadounidense tras completar una prolongada misión militar de casi un año en escenarios estratégicos vinculados a Irán y Venezuela.
La embarcación arribó a la base naval de Norfolk con más de 5,000 militares a bordo, luego de permanecer cerca de 11 meses desplegada en operaciones realizadas en el Mediterráneo, Oriente Medio y el Caribe, en medio de tensiones geopolíticas que involucraron a Estados Unidos, Irán y el gobierno venezolano.
De acuerdo con reportes internacionales, el despliegue del USS Gerald R. Ford se convirtió en una de las misiones más extensas realizadas por un portaaviones estadounidense en las últimas décadas, superando los 320 días continuos en alta mar.
Durante la operación, la nave participó en maniobras militares, ejercicios estratégicos y operaciones de disuasión en zonas consideradas de alta tensión internacional, además de brindar apoyo logístico y aéreo a fuerzas aliadas.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, destacó el desempeño de la tripulación y calificó la misión como una operación “histórica” por su duración y alcance militar.
Medios internacionales también reportaron que el portaaviones enfrentó incidentes técnicos y un incendio interno durante el despliegue, situación que obligó a realizar reparaciones temporales en la isla de Creta antes de retomar las operaciones.
El USS Gerald R. Ford es el primer portaaviones de nueva generación de la Marina de Estados Unidos y posee tecnología avanzada de combate, propulsión nuclear y capacidad para operar decenas de aeronaves de forma simultánea en operaciones de gran escala.
