Taipéi, Taiwán. El banco taiwanés Bank SinoPac fue víctima de un ciberataque que permitió realizar 427 transferencias no autorizadas por un monto aproximado de 41.76 millones de dólares taiwaneses (unos US$1.32 millones), afectando a cientos de clientes de la entidad financiera.
El incidente salió a la luz el martes 3 de noviembre, cuando varios usuarios comenzaron a denunciar que aproximadamente 100,000 dólares taiwaneses (unos US$3,050) habían desaparecido de sus cuentas sin autorización.
La investigación preliminar de la Comisión de Supervisión Financiera de Taiwán identificó 419 clientes afectados, aunque posteriormente el banco informó que 418 personas resultaron perjudicadas. En total, se registraron 427 operaciones irregulares.
De acuerdo con las investigaciones del propio banco, los responsables fueron hackers externos que aprovecharon configuraciones de seguridad vulnerables en el sistema de transacciones de un proveedor tecnológico utilizado para implementar la nueva plataforma de banca móvil.
Las transferencias fueron dirigidas a una única cuenta perteneciente a otra institución financiera, Taipei Fubon Bank, que procedió a congelarla tras recibir las alertas correspondientes.
Bank SinoPac informó que los fondos sustraídos, incluidos los cargos por transacción, fueron devueltos íntegramente a los clientes afectados. La entidad también suspendió temporalmente su nueva aplicación bancaria y contrató especialistas independientes en ciberseguridad para investigar el ataque y reforzar sus sistemas.
Asimismo, el banco aseguró que, hasta el momento, no existen evidencias de que los datos personales de sus clientes hayan sido comprometidos.
La institución reconoció la gravedad del incidente y sus principales ejecutivos ofrecieron disculpas públicas, al tiempo que anunciaron medidas adicionales de protección y la intención de reclamar responsabilidades al proveedor tecnológico involucrado.
Las autoridades judiciales de Taiwán mantienen abierta una investigación para determinar las responsabilidades penales y esclarecer cómo los atacantes consiguieron ejecutar las operaciones sin autorización.
El caso vuelve a poner sobre la mesa los riesgos que enfrenta el sistema financiero ante las vulnerabilidades de proveedores externos y las plataformas digitales utilizadas para gestionar operaciones bancarias.
