Asunción, Paraguay. El Banco Central de Paraguay (BCP) ordenó la intervención de Ueno Bank, una de las principales entidades financieras del país, tras detectar graves problemas de solvencia que obligaron a suspender sus operaciones y dejaron temporalmente a millones de clientes sin acceso a sus depósitos.
La decisión fue adoptada por unanimidad por el directorio del organismo supervisor, luego de comprobar que el índice de solvencia de la entidad había caído por debajo del 50 % del mínimo exigido por la normativa financiera.
La medida implicó la suspensión de todos los servicios del banco, incluidos su aplicación móvil, tarjetas, cajeros automáticos, banca por internet y operaciones en sus sucursales.
Ueno Bank contaba con aproximadamente 2.9 millones de clientes, equivalentes a cerca del 60 % de la población adulta paraguaya, y procesaba más de tres millones de operaciones diariamente.
Entre los recursos comprometidos figuran importantes fondos públicos, incluidos aproximadamente 380 millones de dólares del Instituto de Previsión Social (IPS), organismo responsable del sistema de pensiones paraguayo.
Las autoridades también identificaron préstamos concedidos a empresas vinculadas con el grupo propietario de la entidad, además de irregularidades y deficiencias en sus indicadores financieros, situaciones que forman parte de las investigaciones.
El presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, informó que se inició un procedimiento de resolución para determinar la situación patrimonial de la institución y establecer los mecanismos de recuperación de los depósitos.
El organismo anunció que su prioridad será proteger a los pequeños ahorradores y aplicar el Fondo de Garantía de Depósitos, que contempla una cobertura de hasta 228.3 millones de guaraníes por depositante, equivalentes a aproximadamente 38,000 dólares.
La crisis también ha provocado cuestionamientos sobre la supervisión financiera y las relaciones entre antiguos directivos de la entidad y autoridades gubernamentales.
El antecedente histórico en Perú
La situación recuerda episodios de crisis bancaria registrados en Perú, particularmente la quiebra del Banco del Perú y Londres en 1931, una de las principales instituciones financieras de aquella época.
Fundado en 1897, el banco concentraba una parte importante de los créditos del sistema financiero peruano. Su colapso estuvo relacionado con la concentración de préstamos en sectores como la agroexportación y la minería, el incumplimiento de sus deudores y las consecuencias de la crisis económica internacional iniciada en 1929.
Su liquidación definitiva marcó un punto de inflexión en la regulación financiera peruana y contribuyó al impulso de reformas que dieron origen a instituciones de supervisión bancaria.
Fuente: Infobae, Banco Central de Paraguay y EFE.
