Londres, Reino Unido. Un consorcio liderado por Google pondrá a prueba durante 30 meses un sistema basado en inteligencia artificial para identificar las zonas de la atmósfera donde existe mayor probabilidad de que los aviones formen estelas de condensación persistentes, con el objetivo de reducir su impacto sobre el calentamiento global.
El proyecto, denominado “Operation Blue Skies”, se desarrollará en la zona de control aéreo de Shanwick, ubicada en la parte oriental del corredor del Atlántico Norte, una de las principales rutas utilizadas por vuelos comerciales entre Europa y Norteamérica.
Las llamadas estelas de condensación o contrails se forman cuando el vapor de agua y las partículas emitidas por los motores de los aviones entran en contacto con aire muy frío y húmedo. En determinadas condiciones, estas formaciones pueden permanecer durante horas y convertirse en nubes de hielo capaces de retener calor en la atmósfera.
La herramienta desarrollada por Google utilizará modelos de inteligencia artificial y datos meteorológicos para anticipar los lugares donde podrían aparecer estas estelas persistentes. Con esa información, los controladores aéreos podrán ordenar pequeños cambios de altitud en determinados vuelos para evitar las zonas de mayor riesgo.
Durante los períodos de prueba, algunos aviones podrán modificar su altitud hasta en 2,000 pies, unos 610 metros, sin alterar de manera significativa sus operaciones habituales. Se estima que alrededor de 10,000 vuelos atravesarán anualmente el espacio aéreo seleccionado durante las jornadas de evaluación.
El ensayo contempla entre 20 y 40 días de pruebas durante cada invierno y busca demostrar que la modificación coordinada de las rutas de múltiples aeronaves puede reducir la formación de estelas sin generar alteraciones importantes en el tráfico aéreo.
Una estrategia para reducir el calentamiento
Según los promotores del proyecto, las estelas de condensación representan aproximadamente entre el 1 % y el 2 % del calentamiento global, mientras que el área de Shanwick concentra cerca del 5 % del calentamiento asociado a estas formaciones.
La iniciativa cuenta con la participación de Google, el Gobierno del Reino Unido, NATS, Contrails.org, el Met Office, Imperial College London y la Universidad de Cambridge, entre otras instituciones.
El proyecto tendrá un costo aproximado de 5 millones de libras esterlinas, unos 6.7 millones de dólares, y más de la mitad de su financiamiento será aportado por el Gobierno británico.
Los investigadores esperan que los resultados permitan determinar si este método puede aplicarse posteriormente en otros corredores aéreos del mundo y convertirse en una herramienta adicional para disminuir el impacto climático de la aviación, junto con otras medidas dirigidas a reducir las emisiones del sector.
