TEHERÁN / Washington – El Gobierno estadounidense anunció una ofensiva directa con el objetivo de neutralizar la Armada iraní y desmantelar su producción de misiles, en lo que representa uno de los episodios de mayor tensión militar en Oriente Medio en los últimos años.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró que las fuerzas norteamericanas actuarán con “contundencia total” ante cualquier amenaza contra territorio o ciudadanos estadounidenses, asegurando que la infraestructura militar estratégica iraní será un objetivo prioritario.

La operación se desarrolla en coordinación con Israel y contempla el uso de misiles de largo alcance, bombarderos estratégicos y drones de alta precisión, dirigidos a instalaciones navales y centros de fabricación de armamento.

Por su parte, el presidente Donald Trump reafirmó que su administración no permitirá que Teherán fortalezca su capacidad armamentística, subrayando que el objetivo central es impedir cualquier avance que comprometa la seguridad regional y global.

Tras los primeros ataques, autoridades iraníes denunciaron agresiones directas contra su soberanía y advirtieron sobre posibles represalias contra intereses estadounidenses en la región, lo que eleva el riesgo de un conflicto de mayor escala.

La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de la crisis, ante el impacto que podría tener en la estabilidad política, el mercado energético y la seguridad global.

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