De acuerdo a la agencia Reuters, las autoridades federales tomaron control de los dominios de dos plataformas de hacking, “QScan” y “QTRouter”, que eran operadas por el grupo denominado “QTFY”, vinculado a la empresa china Nanjing Xinjiuwei Network Technology Company.

Los documentos judiciales presentados en el Tribunal del Distrito Sur de California indican que el Departamento de Energía, el Departamento de Salud y Servicios Humanos y los Institutos Nacionales de Salud (NIH) también fueron blanco de estos ataques, además de cuatro empresas no identificadas de Estados Unidos y Corea del Sur.

Ambas plataformas operaban en conjunto. QScan tenía la capacidad de rastrear y comprometer automáticamente miles de dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) a nivel global, los cuales eran utilizados en la red QTRouter. Esta red servía como una capa de engaño, haciendo que las comunicaciones maliciosas parecieran surgir de equipos ubicados fuera de China, lo que complicaba la detección de los orígenes de los ataques. Al apoderarse de los dominios codificados en el malware, las autoridades lograron desactivar ambas plataformas.

Según los documentos judiciales, los servicios de QTFY estaban disponibles para clientes que pagaban, incluyendo al Ministerio de Seguridad del Estado chino y al Ejército Popular de Liberación (EPL). La infraestructura del grupo habría sido utilizada para infiltrar redes críticas en Estados Unidos y otros países desde al menos 2018.

El fiscal general Todd Blanche declaró en un comunicado del Departamento de Justicia: “Los piratas informáticos maliciosos patrocinados por el Estado que atacan la infraestructura crítica de América serán detenidos y procesados”.

Por su parte, el director del FBI, Kash Patel, enfatizó que “estas herramientas fueron utilizadas por actores cibernéticos de la República Popular China para ocultar el origen de sus ataques”.

La investigación fue llevada a cabo por la Oficina de Campo del FBI en San Diego, la División Cibernética del FBI y la Sección de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia.

Esta acción forma parte de una estrategia más amplia del gobierno federal para combatir el ciberespionaje chino. En 2025, el FBI eliminó el malware PlugX de más de 4.000 computadoras estadounidenses infectadas por el grupo Mustang Panda; en 2024, desactivó una botnet que abarcaba cientos de miles de dispositivos IoT, controlada por Flax Typhoon; y en 2023, desarticuló otra red empleada por Volt Typhoon para atacar infraestructuras críticas.

El analista Dakota Cary, experto en China de la firma de ciberseguridad SentinelOne, indicó a Reuters que el fenómeno de los contratistas privados al servicio de agencias gubernamentales chinas ha ido en aumento. “En la última década, el número de empresas que ofrecen servicios ofensivos especializados se ha disparado”, advirtió.

La embajada china en Washington no ha respondido a las solicitudes de comentarios. Pekín niega regularmente cualquier implicación en actividades de hacking. Reuters también reportó que no fue posible obtener información de contacto de Nanjing Xinjiuwei para obtener su versión de los hechos.

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