Madrid. El 13 % de los trabajadores de la Unión Europea asegura sentirse física y emocionalmente agotado de manera crónica por su trabajo, uno de los principales síntomas del burnout o síndrome de desgaste ocupacional, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El síndrome se caracteriza por agotamiento físico y emocional, disminución de la eficacia profesional y una actitud de desapego, irritabilidad o cinismo frente al trabajo. La Organización Mundial de la Salud lo incorporó en 2022 a la CIE-11 como un fenómeno asociado al empleo.
La situación genera preocupación debido a que cerca del 45 % de los trabajadores europeos afirma estar expuesto a riesgos laborales que pueden afectar su salud mental, mientras que casi uno de cada tres reporta estrés, depresión o ansiedad relacionados con el trabajo.
El sector sanitario presenta una de las mayores incidencias. Alrededor de uno de cada tres médicos experimenta burnout en algún momento de su vida laboral, porcentaje que aumenta al 51 % entre los médicos de servicios de urgencias. Entre los enfermeros de urgencias, la proporción alcanza el 26 %.
Entre los principales factores asociados figuran la mala organización del trabajo, la falta de personal, las jornadas y cargas laborales excesivas, la disponibilidad permanente y la inseguridad laboral.
La Confederación Europea de Sindicatos ha advertido que el deterioro de la salud mental relacionado con el empleo representa también un importante problema económico. Según estimaciones de la OCDE, estos problemas tienen un costo superior a 600,000 millones de euros anuales para la economía europea, debido, entre otros factores, al absentismo y la pérdida de productividad.
Las organizaciones sindicales reclaman mayores medidas de prevención y cambios en las condiciones laborales, al considerar que buena parte de los factores que provocan el estrés ocupacional pueden ser identificados y prevenidos.
