Asunción, Paraguay.– Pedro Alliana asumió oficialmente la Presidencia de Paraguay, luego de la destitución de Santiago Peña mediante un juicio político realizado en el Congreso, en medio de una profunda crisis política y financiera provocada por el colapso de la entidad bancaria Ueno Bank.
Alliana, quien hasta ahora se desempeñaba como vicepresidente de la República, prestó juramento ante el Congreso Nacional el viernes 6 de noviembre, convirtiéndose en el nuevo jefe de Estado y asumiendo la responsabilidad de completar el período gubernamental que se extiende hasta agosto de 2028.
El cambio de mando se produjo después de que el Senado declarara culpable a Peña por mal desempeño de sus funciones, en un proceso relacionado con los cuestionamientos surgidos alrededor de Ueno Bank y los vínculos del entonces mandatario con la entidad financiera.
Promete responder a los afectados por la crisis bancaria
En su primer discurso como presidente, Alliana aseguró que los ciudadanos perjudicados por la situación financiera recibirán una compensación y afirmó que su administración no dejará desamparadas a las personas que mantienen sus recursos comprometidos por el cierre del banco.
El nuevo mandatario sostuvo que una de sus prioridades será atender a los ahorristas, especialmente a los sectores más vulnerables, y ordenó a sus funcionarios adoptar medidas inmediatas para avanzar en la recuperación de los fondos.
La crisis de Ueno Bank ha generado preocupación debido a la cantidad de personas e instituciones afectadas. La entidad financiera contaba con aproximadamente 2.94 millones de clientes, entre ellos particulares y organismos que administraban recursos destinados al sistema de pensiones.
Entre las instituciones perjudicadas se encuentra el Instituto de Previsión Social (IPS), cuyos fondos también quedaron comprometidos tras la intervención ordenada por el Banco Central de Paraguay.
Un cambio de Gobierno en medio de una crisis institucional
La llegada de Alliana al poder representa un cambio importante en la dirección política del país sudamericano, que enfrenta cuestionamientos sobre la administración financiera, la supervisión bancaria y las relaciones entre funcionarios públicos y sectores empresariales.
El nuevo presidente pertenece al Partido Colorado y fue compañero de fórmula de Santiago Peña en las elecciones generales de 2023. Antes de ocupar la vicepresidencia, desarrolló una trayectoria política que incluyó responsabilidades legislativas y la dirección de su organización partidaria.
Su llegada a la Presidencia también se produce en un momento de expectativas sobre la continuidad de las políticas económicas y las medidas que adoptará su administración para recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones financieras.
Desafíos de la nueva administración
Durante su intervención ante el Congreso, Alliana manifestó que concentrará sus esfuerzos en los asuntos internos de Paraguay y en responder a las necesidades de la población.
Asimismo, deberá enfrentar las consecuencias económicas del cierre de Ueno Bank, garantizar respuestas a los afectados y trabajar para recuperar la estabilidad institucional en medio de las tensiones políticas que provocaron la salida de su antecesor.
Con su juramentación, Paraguay inicia una nueva etapa gubernamental que tendrá como principales desafíos la recuperación financiera, la protección de los ahorros y el fortalecimiento de la confianza pública.
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