Washington, Estados Unidos. Las fuerzas militares estadounidenses atacaron el lunes la isla de Qeshm, la más grande de Irán y ubicada en una posición estratégica a la entrada del estrecho de Ormuz, en una nueva operación militar que aumenta la tensión entre Washington y Teherán.
La información fue publicada por The Wall Street Journal, que citó a funcionarios estadounidenses bajo condición de anonimato. Posteriormente, otros funcionarios de la Administración estadounidense confirmaron los ataques a medios de comunicación internacionales.
Según las fuentes citadas, la operación fue presentada como una acción de carácter defensivo, destinada a reducir la capacidad iraní de amenazar el tránsito de embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz.
La agencia estatal iraní IRNA informó que se escucharon cinco explosiones consecutivas en la isla. Algunos residentes también aseguraron haber observado dos aeronaves sobrevolando la zona.
El ataque habría sido una respuesta a disparos iraníes contra una aeronave estadounidense, según funcionarios citados por la cadena CNN. Sin embargo, Teherán no ha confirmado de manera independiente todos los detalles de la versión estadounidense.
Una isla de importancia militar y energética
Qeshm tiene aproximadamente 1,491 kilómetros cuadrados y alberga instalaciones estratégicas, entre ellas una base naval, una infraestructura subterránea de misiles y una planta desalinizadora que abastece de agua a millones de personas.
Su ubicación resulta especialmente importante por su proximidad al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del comercio energético mundial, por donde transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido globalmente antes del conflicto.
Ataque en medio de negociaciones
La operación militar se produjo mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, manifestaba su optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo diplomático con Irán para poner fin a un conflicto que se prolonga desde hace ocho meses.
Funcionarios estadounidenses sostuvieron que los ataques limitados no representan necesariamente el reinicio de una campaña militar a gran escala contra territorio iraní.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber derribado tres drones estadounidenses durante esa misma noche, dos sobre Qeshm y otro al este del estrecho de Ormuz, una versión que Washington no había confirmado.
Los acontecimientos mantienen bajo atención internacional la seguridad del estrecho de Ormuz, considerado un corredor fundamental para el suministro mundial de petróleo y gas.
