Washington / Ciudad de México.– El Gobierno de Estados Unidos acusó formalmente al gobernador del estado mexicano de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, junto a otros funcionarios, de presuntos vínculos con el narcotráfico, en una acción que marca una escalada en la lucha contra el crimen organizado.
De acuerdo con fiscales federales, los implicados habrían colaborado con el Cártel de Sinaloa para facilitar el tráfico de grandes cantidades de drogas hacia territorio estadounidense, a cambio de sobornos millonarios y apoyo político.
Las acusaciones incluyen conspiración para importar narcóticos, posesión de armas y colaboración con estructuras criminales, señalando además que algunos funcionarios habrían protegido las operaciones del cartel e incluso permitido actos de violencia sin consecuencias.
Entre los señalados también figuran otros altos cargos políticos y de seguridad, lo que ha generado un fuerte impacto tanto en el ámbito político como en las relaciones entre ambos países.
Por su parte, Rubén Rocha Moya rechazó las acusaciones, calificándolas como infundadas y con motivaciones políticas, mientras que el Gobierno mexicano indicó que la solicitud de extradición recibida no incluye pruebas suficientes hasta el momento.
El caso ha elevado la tensión diplomática entre México y Estados Unidos, y se perfila como uno de los episodios más delicados en la cooperación bilateral en materia de seguridad y combate al narcotráfico.
