SÍDNEY. El gobierno de Australia descartó enviar un buque de guerra al estrecho de Ormuz, pese a los llamados del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que países aliados desplieguen fuerzas navales y ayuden a garantizar la seguridad en esa estratégica ruta marítima en medio de la creciente tensión con Irán.
La ministra de Transporte australiana, Catherine King, informó que su país no tiene previsto enviar barcos militares a la zona, aunque reconoció la importancia del paso marítimo para el comercio energético mundial y la estabilidad del mercado petrolero.
El llamado de Washington forma parte de los esfuerzos para mantener abierto y seguro el estrecho, una vía por la que normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo, y que se ha visto afectada por el conflicto y las amenazas de interrupción del tránsito marítimo.
La decisión australiana se produce en un contexto de reacciones diversas entre aliados de Estados Unidos, algunos de los cuales evalúan su participación en eventuales operaciones navales para proteger el transporte de petróleo y otros cargamentos en la región del Golfo Pérsico.
La crisis en el estrecho de Ormuz se ha intensificado tras los recientes enfrentamientos vinculados al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que ha generado preocupaciones sobre el impacto en el suministro global de energía y la seguridad de la navegación internacional.
