CARACAS. El Gobierno de Venezuela rechazó el informe presentado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al asegurar que el documento está “repleto de falacias” y no refleja de manera objetiva la realidad del país.
A través de declaraciones oficiales, el canciller Yván Gil cuestionó la credibilidad del informe expuesto ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, alegando que responde a intereses políticos y que omite hechos que, según el Ejecutivo venezolano, afectan a la nación.
Las autoridades venezolanas señalaron que el reporte distorsiona la situación interna y desconoce los esfuerzos del Estado en materia de derechos humanos, además de acusar al organismo internacional de mantener una postura parcializada contra el país.
El informe de la ONU sostiene que en Venezuela persisten restricciones a las libertades fundamentales, así como detenciones arbitrarias, presiones contra opositores, periodistas y defensores de derechos humanos, afirmaciones que fueron rechazadas por el Gobierno, el cual insistió en que se trata de una narrativa sin sustento.
El pronunciamiento oficial reafirma la posición de Venezuela de no reconocer las conclusiones del organismo internacional y de denunciar lo que considera una campaña sistemática de descrédito en su contra.
