MOSCÚ / KIEV — Restos de proyectiles recuperados en territorio de Ucrania confirmarían el uso por parte de Rusia del misil de crucero terrestre 9M729, el mismo sistema armamentístico que llevó a Estados Unidos a retirarse del Tratado INF durante la administración del presidente Donald Trump.
El 9M729, identificado por la OTAN como SSC-8, fue objeto de controversia internacional al ser señalado por Washington como una violación del acuerdo firmado en 1987 entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, el cual prohibía misiles balísticos y de crucero lanzados desde tierra con alcances entre 500 y 5,500 kilómetros.
Expertos en defensa citados en reportes internacionales sostienen que los fragmentos hallados en zonas atacadas coinciden con las especificaciones técnicas del sistema ruso, capaz de portar ojivas convencionales o nucleares y alcanzar distancias superiores a los límites establecidos por el pacto.
La eventual confirmación del uso del 9M729 en el conflicto refuerza las preocupaciones sobre la erosión de los mecanismos de control de armamentos heredados de la Guerra Fría y el incremento de tensiones estratégicas en Europa del Este.
El Tratado INF quedó oficialmente sin efecto en 2019 tras la retirada estadounidense, luego de acusaciones de incumplimiento por parte de Moscú, lo que abrió la puerta al despliegue de este tipo de misiles en escenarios de confrontación como el actual conflicto en Ucrania.
