Las celebridades y los creadores digitales pueden movilizar jóvenes, posicionar temas y fortalecer candidaturas, pero su respaldo no garantiza, ni es un patente de corso para una victoria electoral.

Por: Robinson Basden
Director La voz del Norte

La participación de artistas, comunicadores y creadores de contenido en las campañas electorales se ha convertido en un elemento cada vez más visible en América Latina. Sus publicaciones pueden alcanzar a millones de personas en pocas horas, convertir una denuncia en tendencia y acercar la política a sectores que normalmente no consumen noticias. 
Sin embargo, tener millones de seguidores no significa controlar millones de votos. Los estudios y las experiencias electorales de la región indican que los influencers poseen una gran capacidad para llamar la atención, instalar temas en la agenda pública y movilizar simpatizantes. Su poder es mucho más limitado cuando se trata de convencer a electores con posiciones políticas, religiosas o partidarias ya definidas.

Los Influencers Pueden Multiplicar Una Corriente Política Existente, Pero Difícilmente Sustituyen La Estructura De Un Partido, Una Candidatura Sólida Y El Trabajo Territorial o de Campo.

EL CASO DE BAD BUNNY EN PUERTO RICO

Uno de los ejemplos más comentados fue la intervención del artista puertorriqueño Bad Bunny durante las elecciones generales de Puerto Rico de 2024.

El cantante difundió mensajes y colocó vallas en contra de la continuidad del Partido Nuevo Progresista, PNP. También expresó simpatía por la candidatura de Juan Dalmau, quien representaba una alternativa frente a los partidos tradicionales.

A pesar de la enorme popularidad internacional del artista, Jenniffer González, candidata del PNP, ganó la gobernación.

Este resultado llevó a muchas personas a concluir que Bad Bunny no tuvo ninguna influencia electoral. Sin embargo, esa interpretación puede ser demasiado simple.

Aunque su intervención no consiguió impedir la victoria del PNP, la candidatura de Juan Dalmau alcanzó el segundo lugar y desplazó al Partido Popular Democrático como principal alternativa electoral en aquella contienda.

Esto significa que el artista no logró cambiar al ganador, pero pudo haber contribuido a fortalecer una corriente política, movilizar electores jóvenes y aumentar la visibilidad de una candidatura que históricamente había tenido menor apoyo.

INFLUIR NO ES LO MISMO QUE DECIDIR

Para medir el impacto de un influencers no basta con observar si ganó o perdió el candidato respaldado.
También debe evaluarse si su intervención consiguió:

•    Aumentar el registro de nuevos votantes; Motivar a jóvenes a acudir a las urnas;
Posicionar determinados temas; Mejorar el reconocimiento de un candidato;
Convertir una opción minoritaria en competitiva; Fortalecer una comunidad política para futuras elecciones.

En ese sentido, un influencers puede tener impacto sin ser decisivo. El problema es que resulta difícil determinar cuántos votos produjo directamente una declaración. Para comprobarlo sería necesario conocer qué habría ocurrido si esa celebridad no hubiese participado en la campaña.

LOS SEGUIDORES NO SON AUTOMÁTICAMENTE VOTANTES

Una audiencia digital puede estar integrada por menores de edad, personas residentes en otros países, usuarios que no están registrados para votar y seguidores que admiran al artista, pero no comparten sus posiciones políticas.

Además, muchas personas separan el entretenimiento de sus decisiones electorales. Pueden escuchar la música de un artista, asistir a sus conciertos y, aun así, votar por el candidato contrario al que este recomienda.

Por esa razón, el número de seguidores no puede utilizarse como una proyección automática de votos.

¿CUÁNDO PUEDEN SER DECISIVOS?

Los influencers tienen mayores posibilidades de alterar un resultado cuando la elección es muy cerrada.
En una competencia definida por unos pocos miles de votos, una campaña digital bien dirigida puede movilizar suficientes personas para inclinar la balanza. Esto puede ser especialmente importante en elecciones municipales, congresionales o de circunscripciones pequeñas.

Un creador de contenido local con una comunidad de 50,000 seguidores reales y concentrados en una provincia puede tener mayor impacto electoral que una celebridad internacional seguida por millones de personas dispersas en distintos países.

Su influencia también aumenta cuando:

•    Posee credibilidad sobre el tema que aborda, Mantiene una relación cercana con su audiencia.

Participa durante toda la campaña y no solamente al final, Ofrece instrucciones claras para registrarse y votar, Trabaja junto a una estructura política territorial, Su audiencia está formada por adultos habilitados para votar.

EL EFECTO CONTRARIO

El respaldo de una celebridad también puede perjudicar a un candidato.

Algunos electores rechazan que una figura del entretenimiento les indique por quién votar. Otros pueden interpretar su intervención como arrogancia, propaganda pagada o una intromisión de las élites culturales. 

Cuando esto ocurre, el mensaje puede movilizar más a los adversarios que a los simpatizantes. Este fenómeno es conocido como efecto búmeran: la declaración intenta favorecer una opción, pero termina fortaleciendo la identidad y la participación del grupo contrario.

AMÉRICA LATINA: MÁS QUE CELEBRIDADES

En países como Brasil, Argentina, México y El Salvador, el verdadero poder político digital no ha dependido solamente de una gran celebridad.

Los movimientos más exitosos han construido redes formadas por:

•    Influencers, Comentaristas, Líderes religiosos, Comunicadores, Páginas de noticias, Canales de youtube, Cuentas de tiktok, Grupos de whatsapp, Activistas y dirigentes comunitarios.

Estas redes repiten mensajes de manera constante, crean identidad colectiva y mantienen a sus seguidores movilizados durante meses o años.

La influencia más efectiva, por tanto, no suele proceder de una sola publicación, sino de un ecosistema de comunicación coordinado.

IMPACTO EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES Y CONGRESIONALES

En una elección presidencial, una celebridad puede generar una enorme cobertura nacional, pero también enfrenta un electorado más polarizado y con preferencias previamente establecidas. En las elecciones congresionales la situación puede ser diferente.

Un candidato a diputado o senador no necesita convencer a todo el país. Solo necesita reunir suficientes votos dentro de una provincia o circunscripción. En esos casos, un influencer local puede convertirse en un actor electoral determinante.

NUESTRA CONCLUSIONES PERSONALES

Los influencers ya forman parte de las campañas políticas modernas y su importancia continuará creciendo.
Pueden acercar la política a los jóvenes, legitimar candidaturas nuevas, denunciar problemas, recaudar recursos y movilizar simpatizantes. También pueden difundir desinformación, promover propaganda encubierta y simplificar asuntos públicos complejos.

El caso de Bad Bunny demuestra que la fama no garantiza una victoria electoral. Su intervención no impidió que el PNP ganara la gobernación de Puerto Rico, pero contribuyó a una conversación política más amplia y coincidió con el crecimiento histórico de una alternativa electoral.

Definitivamente un influencers puede ayudar a cambiar la conversación, fortalecer una candidatura o movilizar una comunidad. Pero para ganar una elección todavía se necesita organización, propuesta, liderazgo, estructura territorial y capacidad para convertir seguidores en votantes reales.

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