PUERTO PRÍNCIPE. Haití se encuentra en una fase crítica de incertidumbre política luego de que el Consejo Presidencial de Transición (CPT) iniciara formalmente el proceso para destituir al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, a menos de dos semanas de que concluya el mandato de este órgano el 7 de febrero de 2026. La decisión fue anunciada por Edgard Leblanc Fils, asesor presidencial del CPT, quien confirmó que ya se están cumpliendo los procedimientos para que la destitución sea publicada en la impresa nacional tras obtener mayoría cualificada de los miembros con derecho a voto del consejo.

La medida, que provocó reacciones de consternación internacional, se produce en un contexto de grave crisis sociopolítica y humanitaria, exacerbada por la violencia de bandas armadas que controlan gran parte del territorio haitiano, obstaculizando esfuerzos de seguridad y estabilidad. El anuncio ha generado expectativa en la población, que aguarda la resolución oficial y las posibles implicaciones para la gobernabilidad del país luego del 7 de febrero, lo que podría desencadenar un vacío institucional si no se define con claridad la transición de poder.

La comunidad internacional, incluyendo gobiernos y organizaciones multilaterales, ha expresado preocupación por el impacto de una eventual destitución en el camino hacia elecciones generales y el fortalecimiento del orden democrático en Haití. Algunos sectores respaldan la permanencia de Fils-Aimé como un factor de estabilidad frente a la violencia y los retrasos en el proceso electoral.

En este escenario de alta tensión, los ciudadanos y actores políticos observan con atención las próximas decisiones del CPT y las reacciones internacionales ante un proceso que podría redefinir el rumbo político de Haití en un momento clave de su transición.

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