SANTO DOMINGO, R.D. – El dolor persistente, la rigidez y la dificultad para mover los dedos pueden ser síntomas de artrosis en las manos, una enfermedad degenerativa que afecta las articulaciones y que, de no ser tratada a tiempo, puede limitar la movilidad y disminuir significativamente la calidad de vida. Especialistas exhortan a prestar atención a estos signos para recibir un diagnóstico oportuno.

La artrosis, también conocida como osteoartritis, se produce por el desgaste progresivo del cartílago que protege las articulaciones, provocando fricción entre los huesos, inflamación, dolor y pérdida de movilidad. Esta condición afecta aproximadamente a una de cada dos mujeres y a uno de cada cuatro hombres antes de los 85 años, siendo una de las enfermedades articulares más frecuentes.

Los especialistas explican que la enfermedad suele manifestarse principalmente en la base del pulgar, las articulaciones cercanas a la punta de los dedos y las articulaciones medias de la mano. Entre los síntomas más comunes figuran dolor persistente, rigidez —especialmente al despertar—, dificultad para abrir frascos o sujetar objetos, sensación de ardor tras el uso prolongado de las manos, inflamación, sensibilidad y chasquidos al mover los dedos. En etapas avanzadas también pueden aparecer deformidades articulares y nódulos óseos.

El principal factor de riesgo es el envejecimiento, especialmente después de los 50 años. No obstante, también influyen los antecedentes familiares, el sobrepeso, la obesidad, lesiones previas en las manos y actividades laborales o recreativas que implican movimientos repetitivos, como la costura, la peluquería, la cocina o la ejecución de instrumentos musicales.

Para aliviar los síntomas, los expertos recomiendan mantener un peso saludable, evitar el tabaquismo, descansar las articulaciones, seguir una alimentación rica en frutas y verduras y realizar ejercicios específicos bajo supervisión profesional. Asimismo, el uso de compresas frías o calientes, medicamentos antiinflamatorios indicados por un médico y terapia ocupacional pueden contribuir a reducir el dolor y preservar la movilidad de las manos.

Los especialistas aconsejan acudir al médico cuando el dolor sea intenso, exista hinchazón importante, enrojecimiento, calor en las articulaciones o dificultad para mover los dedos. Un diagnóstico temprano permite iniciar tratamientos que retrasen la progresión de la enfermedad y mejoren la calidad de vida del paciente.

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