OTTAWA, Canadá — El Ejército canadiense ha desarrollado un ejercicio teórico de planificación estratégica que evalúa cómo respondería el país ante una hipotética invasión militar de Estados Unidos, un escenario considerado altamente improbable, pero útil para análisis de defensa a largo plazo.
El estudio no constituye un plan operativo real, sino un modelo conceptual que examina situaciones extremas entre dos naciones históricamente aliadas y con estrechos vínculos comerciales y de seguridad. En el análisis se reconoce la superioridad militar estadounidense en términos de personal, tecnología y capacidad logística, lo que permitiría un avance rápido en un conflicto convencional.
Ante esa desventaja, el ejercicio plantea una respuesta basada en tácticas asimétricas, incluyendo movilidad de pequeñas unidades, emboscadas, sabotajes, uso de drones y acciones de resistencia prolongada, similares a estrategias empleadas en otros conflictos modernos.
El documento también contempla la posibilidad de apoyo internacional, particularmente de aliados europeos, en un contexto de defensa colectiva y cooperación estratégica. Autoridades militares canadienses subrayan que el ejercicio forma parte de prácticas regulares de planificación y evaluación de riesgos, y no responde a amenazas inmediatas ni a un deterioro concreto de las relaciones bilaterales.
La iniciativa se enmarca en un período de debate público sobre soberanía, seguridad continental y cooperación militar, reafirmando que la relación entre Canadá y Estados Unidos continúa sustentada en la alianza y la colaboración regional.
