Los Ángeles, EE. UU.– Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lanzaron este domingo una nueva ofensiva militar contra objetivos estratégicos en Irán, como parte de una operación destinada a debilitar la capacidad ofensiva del país persa y garantizar la seguridad del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más importantes del mundo.

De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los ataques comenzaron alrededor de las 5:00 de la tarde (hora del este) y fueron ordenados por el presidente Donald Trump en respuesta al reciente bombardeo iraní contra un buque mercante con bandera de Chipre que navegaba por el estrecho de Ormuz.

Las autoridades militares estadounidenses informaron que, hasta la noche del sábado, las operaciones habían alcanzado cerca de 140 objetivos militares mediante el uso de municiones de precisión lanzadas desde aviones de combate, drones y embarcaciones navales.

Entre los blancos atacados figuran instalaciones de misiles y drones, bases navales, depósitos de municiones, centros de comunicaciones y puestos de vigilancia costera, considerados por Washington como parte de la infraestructura utilizada por Irán para ejecutar operaciones militares en la región.

El Gobierno estadounidense afirmó que la ofensiva busca preservar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula una parte significativa del comercio mundial de petróleo y gas. En una entrevista concedida a la cadena NBC, el presidente Trump aseguró que la vía marítima permanece abierta al tráfico comercial, pese al anuncio de Irán sobre su cierre "hasta nuevo aviso".

Durante la entrevista, Trump defendió la ofensiva militar y reiteró que las acciones buscan reducir la capacidad de ataque de las fuerzas iraníes y proteger los intereses de Estados Unidos y de sus aliados en la región.

Por su parte, las autoridades iraníes reiteraron que el estrecho de Ormuz permanece cerrado y advirtieron que cualquier intento de reabrir la ruta mediante una intervención extranjera será respondido con firmeza. La Guardia Revolucionaria Islámica calificó cualquier acción en ese sentido como una violación de su soberanía y aseguró que tomará las medidas necesarias para defender sus intereses.

La nueva escalada militar incrementa la tensión en Oriente Medio y mantiene en alerta a la comunidad internacional, que observa con preocupación el impacto que un conflicto prolongado podría tener sobre la estabilidad regional, el comercio marítimo y los mercados energéticos mundiales.

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