BEIJING/TAIPEI. En un marcado segundo día de maniobras militares de gran escala, el Ejército Popular de Liberación (PLA) de China lanzó cohetes hacia aguas frente a Taiwán y desplegó buques de guerra, bombarderos, fragatas y nuevos barcos anfibios, como parte de los ejercicios denominados “Misión Justicia 2025”, considerados los más extensos y cercanos a la isla hasta la fecha. Estas acciones, que incluyeron fuego real de largo alcance y simulacros de bloqueo de puertos clave, se llevaron a cabo en al menos cinco zonas marítimas y aéreas alrededor de la isla, afectando el tráfico aéreo y marítimo en la región.
Los lanzamientos de cohetes ocurrieron en la mañana del martes, con al menos 10 proyectiles que surcaron los cielos desde la isla china de Pingtan, cercana al estrecho, dejando estelas de humo visibles y generando un fuerte estruendo en la zona.
Según el Ministerio de Defensa de Taiwán, en las últimas 24 horas se detectaron 130 aeronaves militares, 14 buques de guerra y ocho embarcaciones oficiales chinas, mientras que la Guardia Costera de Taiwán movilizó catorce naves para vigilar las operaciones. Las autoridades isleñas señalaron que algunas de las áreas designadas para las maniobras se encuentran dentro de sus aguas territoriales, y que las rutas de navegación y aviación internacionales han sufrido cancelaciones y demoras en cientos de vuelos, afectando tanto vuelos domésticos como internacionales.
Beijing ha justificado los ejercicios como una advertencia contra lo que denomina “fuerzas separatistas de independencia” y como respuesta a un reciente paquete récord de asistencia militar de Estados Unidos a Taiwán, valorado en más de 11 mil millones de dólares, aunque Taipei rechaza la caracterización y denuncia que las maniobras constituyen una intimidación militar que pone en riesgo la estabilidad regional.
Estos ejercicios también reflejan la creciente tensión en el estrecho de Taiwán, en un contexto de intensificación de rivalidades geopolíticas entre China, Taiwán, Estados Unidos y aliados regionales, que observan de cerca cualquier movimiento que pueda alterar el delicado equilibrio de paz en el Indo-Pacífico.
