CARACAS. La capital de Venezuela amaneció este domingo 4 de enero de 2026 con calles prácticamente vacías, muy poca circulación de vehículos y largas filas de compradores en supermercados y farmacias, un día después del ataque militar de Estados Unidos que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La constatación fue realizada por corresponsales en terreno, que describieron un ambiente de calma tensa entre los habitantes de la ciudad.
Pocos comercios abrieron sus puertas, y aquellos que lo hicieron –principalmente supermercados y farmacias– restringieron el ingreso de personas en grupos pequeños para evitar aglomeraciones, lo que obligó a los compradores a formar extensas filas para acceder a alimentos y medicamentos. La escasa presencia policial y la poca circulación de peatones marcaron el humor generalizado de la población.
En el oeste de Caracas, donde se ubican el Palacio de Miraflores y las principales instituciones gubernamentales, se observó poca actividad ciudadana, mientras que civiles armados conocidos como “colectivos” custodiaban algunas zonas y hasta locales comerciales privados, portando armas largas y con los rostros cubiertos. En otras zonas de la ciudad también se constató un tránsito mínimo de personas y vehículos.
La situación se dio en un contexto de incertidumbre política y social, luego de que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia ordenara que la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asuma como presidenta encargada del país, mientras el chavismo convocó a sus simpatizantes a una gran marcha en rechazo a la detención de Maduro y Flores y exigir su repatriación.
Venezuela permanece expectante a los próximos acontecimientos, con la población intentando abastecerse de productos básicos ante la percepción de un posible periodo prolongado de inestabilidad tras la operación que cambió el rumbo político del país.
