COTUÍ, PROVINCIA SÁNCHEZ RAMÍREZ. Crecen las dudas entre comunitarios y grupos ambientalistas ante la posibilidad de que la empresa Barrick Gold pudiera estar relacionada con la reciente coloración verde y la mortandad de peces registrada en la Presa de Hatillo.
Aunque no existe un informe oficial que confirme responsabilidades, residentes señalan que el fenómeno coincide con el aumento de actividades mineras en la zona, lo que ha generado la suposición de que posibles descargas residuales procedentes de procesos de extracción pudieran estar afectando la química del agua. Entre las hipótesis que se manejan figuran la presencia de metales pesados, sulfatos, cianuro o sedimentos que, de llegar al embalse, podrían provocar alteraciones visibles como turbidez y proliferación de algas.
El Ministerio de Medio Ambiente mantiene una investigación abierta y analiza muestras para determinar si la coloración responde a causas naturales —como una floración de algas— o si existe algún elemento externo que pueda estar influyendo en el equilibrio del ecosistema.
Mientras avanzan las indagatorias, los residentes continúan expresando inquietud y piden mayor transparencia sobre los resultados, advirtiendo que la preservación de la presa es vital para las comunidades que dependen de este recurso.
