Santo Domingo, República Dominicana. El 54.9 % de los niños y niñas de entre 1 y 14 años en República Dominicana experimentó algún método violento de disciplina durante el mes anterior a la entrevista, según los resultados de la encuesta ENHOGAR-MICS 2025, realizada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Los datos, divulgados por UNICEF en el marco del Día Nacional de los Derechos de la Niñez, celebrado cada 29 de septiembre, evidencian la persistencia de prácticas de crianza que recurren al castigo físico y a la agresión psicológica para corregir el comportamiento infantil.
La encuesta establece que el 12.1 % de las madres, padres y personas cuidadoras considera necesario el castigo físico para criar y educar a los menores. Sin embargo, más de la mitad de los niños de las edades estudiadas estuvo expuesta a métodos violentos de disciplina.
Los niños de 3 a 4 años, los más afectados
El grupo de niños y niñas de 3 a 4 años presenta la mayor proporción de exposición a métodos violentos de disciplina, con un 61.4 %.
En los menores de 1 a 2 años, la cifra alcanza el 45.9 %; entre los de 5 a 9 años, llega al 57.9 %, mientras que en el grupo de 10 a 14 años se sitúa en el 52.4 %.
Los resultados también muestran que el 37.9 % de los niños y niñas experimentó algún tipo de castigo físico, mientras que el 43 % fue víctima de agresión psicológica. Además, el castigo físico severo afectó al 2.5 %.
En contraste, el 31.2 % experimentó exclusivamente métodos de disciplina no violenta.
UNICEF llama a transformar las prácticas de crianza
Carlos Carrera, representante de UNICEF en República Dominicana, advirtió sobre la persistencia de la creencia de que los niños deben sentir miedo para respetar la autoridad.
El organismo considera que establecer límites y orientar el comportamiento infantil no requiere recurrir a golpes, gritos, amenazas o humillaciones, prácticas que vulneran los derechos de la niñez y pueden afectar su bienestar y desarrollo.
UNICEF señala que la persistencia de la disciplina violenta puede estar relacionada con normas sociales, experiencias de crianza transmitidas entre generaciones y el desconocimiento de alternativas para corregir conductas sin recurrir a la violencia.
Ante esta realidad, la organización destaca la importancia de fortalecer las capacidades de las familias y las comunidades para promover una crianza basada en el respeto, el diálogo y el buen trato.
La institución insiste en que la protección de los niños y niñas requiere transformar las prácticas que normalizan la violencia en el hogar y fomentar entornos seguros en los que puedan crecer y desarrollarse plenamente.
