Teherán. El gobierno de Irán advirtió ante la ONU sobre el alto riesgo de contaminación radiactiva tras los recientes ataques contra sus instalaciones nucleares, en especial la planta de Bushehr, en medio de la creciente escalada de tensiones en la región.
Las autoridades iraníes alertaron que cualquier impacto directo o daño estructural en estas infraestructuras podría provocar fugas radiactivas de gran magnitud, con consecuencias devastadoras para la población y el medio ambiente.
En su comunicación oficial, el país denunció que estas acciones constituyen una grave violación del derecho internacional, al tiempo que advirtió que un incidente nuclear no solo afectaría su territorio, sino que podría expandirse a nivel regional, comprometiendo aire, agua y ecosistemas en varios países.
Reportes preliminares indican que un ataque impactó en las cercanías de la central de Bushehr, dejando víctimas y daños materiales, aunque hasta el momento no se han confirmado niveles peligrosos de radiación.
Irán insistió en que atacar instalaciones nucleares activas representa un riesgo extremo e inaceptable, y urgió a la comunidad internacional a intervenir para evitar una catástrofe nuclear con efectos que podrían trascender fronteras.
