Estados Unidos. Un amplio estudio científico que analizó la salud de más de 30 mil hombres durante casi dos décadas encontró que quienes reportaron eyacular al menos 21 veces al mes presentaron un menor riesgo de desarrollar cáncer de próstata, en comparación con aquellos cuya frecuencia mensual oscilaba entre 4 y 7 veces.
La investigación, publicada en la revista especializada JAMA Network, evaluó la frecuencia de eyaculación en distintas etapas de la vida adulta —incluyendo relaciones sexuales, masturbación y emisiones nocturnas— y cruzó los datos con diagnósticos posteriores de cáncer prostático.
Los resultados evidenciaron que los hombres con mayor frecuencia de eyaculación registraron una reducción significativa del riesgo, particularmente en los casos de cáncer de próstata localizado o de bajo riesgo. En algunos análisis estadísticos ajustados por variables como edad, índice de masa corporal y hábitos de salud, la reducción estimada osciló entre 20 % y 30 % frente al grupo con menor frecuencia.
Posibles explicaciones biológicas
Especialistas sugieren varias hipótesis que podrían explicar esta asociación:
- La eyaculación frecuente ayudaría a eliminar secreciones acumuladas en la próstata, reduciendo la concentración de posibles agentes inflamatorios o carcinogénicos.
- Podría contribuir a una mejor regulación hormonal dentro del tejido prostático.
- Favorecería la renovación celular, disminuyendo procesos inflamatorios crónicos.
No obstante, los investigadores enfatizan que se trata de una asociación estadística, no de una prueba definitiva de causalidad. Es decir, el estudio no confirma que eyacular más prevenga directamente el cáncer, sino que existe una correlación consistente en los datos observados.
Una enfermedad multifactorial
El cáncer de próstata continúa siendo una de las principales causas de diagnóstico oncológico en hombres a nivel mundial. Su aparición está vinculada a múltiples factores como:
- Edad avanzada
- Antecedentes familiares
- Factores genéticos
- Estilo de vida y alimentación
Por ello, los expertos subrayan que la prevención sigue dependiendo principalmente de chequeos médicos periódicos, evaluación urológica y pruebas como el antígeno prostático específico (PSA), especialmente a partir de los 40 o 50 años según el perfil de riesgo.
Conclusión
Si bien la evidencia científica sugiere que una mayor frecuencia de eyaculación podría estar asociada a un menor riesgo de cáncer de próstata, los especialistas recomiendan interpretar estos hallazgos con prudencia y no sustituir las medidas médicas preventivas tradicionales.
La salud prostática, advierten, debe abordarse desde una perspectiva integral que combine hábitos saludables, vigilancia clínica y educación preventiva.
